Bio

Todo lo que vemos, todo lo que capta nuestra mirada es efímero, volátil. Ahora una imagen está en nuestra retina, ahora desaparece, sustituida por otra.

La sobreinformación que recibimos hace que sea complicado discriminar con qué nos quedamos, qué deseamos conservar.

Siempre me he preguntado dónde quedan las imágenes de belleza que contemplamos en nuestras vidas. Siempre me he preguntado si no sería posible almacenarlas sin que la memoria las traicionase, olvidándolas.

La primera vez que tuve en mis manos la cámara de mi padre, una Praktica LTL 3, entendí que ésa pequeña caja negra dotada de lentes podía obrar el milagro: retener las imágenes, retener los momentos, conservar intacta la estética de un paisaje, de un gesto, de una mirada.

Así, considero la fotografía como un continente de emociones, y me confieso apasionado por la belleza de la montaña, del esfuerzo de los deportistas, del arte de los músicos que fotografío en concierto, de todo aquello que merece ser conservado intacto pese al paso del tiempo.

Guardar un momento. Regalar un momento. Es una suerte poder hacerlo.